No me considero yo especialmente radical en lo que a música se refiere. No soy ningún friki que se larga a hacer profundas reflexiones en la sierra de Madrid, mientras en los cascos me disparo a los oidos toda la música ambiental de Burzum. Sin embargo, hasta a mi se me han hinchado las narices al ver como los cuatro pirados que antaño escuchabamos viking o pagan metal se han vuelto legión… y cada nuevo aficionado que parece salir de la más proxima de las cloacas es más pagano, más true y más underground que el último gilipollas que se cree la reencarnación de Wotan porque se ha bajado la discografía completa de Graveland del Emule.
No me dejo caer casi nada últimamente por los bajos de Argüelles, hasta hace muy poco epicentro de la movida metalera en Madrid, pero no hace demasiado tiempo me decidi a romper mi vaguería y me pasé un ratillo por ahí. Pero aunque mis colegas me habían avisado que mi alma de veterano seguidor del metal extremo se iba a ver revuelta con lo que iba a ver allí, la realidad superó mis más negras expectativas. De golpe y porrazo, lo que habían sido hordas de niñas y niños recien saliditos del concierto de Mago de Oz se habían vuelto míticos guerreros y valkirias, con un grotesco despligue de martillos Mjolnir en sus cuellos, chupas de cuero y camisetas del grupo con más pinta de underground que lograron pillar…
Pero no es solo en los bajos de Argüelles. Solo hay que caminar por la calle para ver como los escasos heavis que se veían por la calle, que llevaban camisetas de Manowar, Rhapsody o (siendo muy generosos) Children Of Bodom llevan ahora camisetas de Burzum, Marduk… he llegado a ver no hace ni una semana un niñato con una camiseta de Nokturnal Mortum, ignorante de que se podía llevar más ostias que una misa en una catedral (y de buen grado se las habría soltado yo).
¿Que coño ha pasado? Recuerdo un día en que yo hablaba de Moonsorrow con los colegas en los bajos y alguno se creía que me había inventado el grupo (esto mis colegas, insisto)… y ahora niños que el día anterior lo flipaban en colores con el más simple riff de Rhapsody me miran con desprecio porque voy a los bajos con mi pequeño martillo de Thor colgado del cuello pero sin cuero ni alguno de los veintiseis adornitos que “tienen” que llevar ellos para demostrar su paganismo y que son unos trues underground…
No trato de buscar razones por las que un cerro de gente ha pasado a oir casi de la noche a la mañana viking, pagan o folk metal, descargandose toneladas y toneladas de música que ni siquiera van a oir pero que servirán para decir, no sin razón, que tienen las discografías completas de Finntroll o de yo que sé quien. A continuación, se aprenden seis chuminadas de mitología y cultura vikinga, se atiborran sus antiguas ropitas chirrigóticas con martillos de Mjolnir, runas y otras movidas superpaganas y se van a los bajos, se topan con uno, como ocurrió con un colega que merece toda mi confianza, que si bien no es tan veterano como yo oyendo viking o pagan metal, al menos si que se ha acercado con honradez y sencillez al género. La cosa es que me cuenta este colega que un día se le acerca una piba conocida por ser una gótica de las de que se hacían dedos pensando en Marylin Manson embutida hasta arriba en movidas paganas y lo primero que se le ocurre es aleccionar a mi colega sobre cual es el orden correcto de las runas que aparecían en un martillo Mjolnir de madera que mi colega se había hecho de forma casera… la pobrecilla imbecil no se le ocurrió pensar que ponía “futhark”, esto es, las primeras siete runas del alfabeto rúnico germánico.
¿Por que el estilo de música, y el subgenero de metal más marginado, complicado y por tanto el que se mantenía más puro es seguido por una inexplicable horda de pijos disfrazados? Tal vez el heavy metal ya no era suficiente para ellos. Estas hordas de pijos necesitan, para formarse su inexistente personalidad, exhibir una estética agresiva que les dote de ser y de personalidad ante la sociedad… y el metal extremo estaba ahí, con una de las estéticas, culturas y temáticas más en colisión con la sociedad. Y así era, que los pocos seguidores que tenía este género en España nos manteniamos contentos, porque nadie nos molestaba, nadie lo contaminaba… y ahora vemos como este género es pervertido solo para que unos cuantos niñatos vayan pavoneandose por la calle y para fardar más delante de sus amiguitas. En resumen, para follar más.
¿Pero en serio se creen que el pagan metal o el viking metal son géneros que sirven para que unos pijitos hagan con el lo que les plazca? Lejos de apropiarse de un estilo musical y de una cultura con una fortisima personalidad (de la que carecen ellos) pervierten por completo su significado… y los pocos elementos que mantienen son auténticamente peligrosos y pueden terminar criminalizando a todos los seguidores. Hablo especificamente del nacionalsocialismo, que todos sabeís está implicita o explícitamente contenido en cierta cantidad de bandas y discos de pagan metal y black metal. Me he encontrado con auténticos contrasentidos, como chicos argentinos morenos que se autoproclaman “arios” y que consideraban a los sudamericanos una “raza inferior”. El colmo de los despropósitos.
No me faltan por aquí, como no podía ser de otra forma, los góticos. Desde hace un tiempo, muchos góticos se han convertido en furibundos blackers repletos de ideas peligrosas a no más poder, como apasionados seguidores de Burzum resuletos a reconstituir la “Black Metal Mafia” en España,o soltando discursitos antisemitas o arianistas con la misma facilidad con la que uno se toma un café. Aunque puedo admintir que el góthic metal y el black metal pueden llegar a tocarse, insisto en que se han empeñado en que haya una auténtica asimilación de un género por parte del otro, mediante la reducción del black metal, y con él, el pagan, viking y folk metal, a otra modita meramente estética. Y así con todo. Al principio molaba ser bakala, luego rapero, luego malotillo a lo Avril Lavigne, luego un heavy a lo Mago de Oz o un gotiquillo super siniestro. Ahora la moda es ser un pagano adorador de Wotan erudito de las runas germánicas y firme defensor de lo ario… todo esto ignorando el significado cultural e incluso político de esas afirmaciones, mucho más grandes, por supuesto, que su cerebro.
¿Y que haces tu mientras? ¿Vas a convencer a decenas de niñatos de que dejen de jugar con fuego? ¿Esperas a que se les pase el pavo que llevan? ¿Dejas de oir pagan o viking metal para no ser identificado con ellos? Pues a seguir con lo tuyo, conformate con que al menos te has acercado con sinceridad y honradez a este tipo de música y has logrado entender su auténtica esencia… aunque no vayas nunca con martillos de Mjolnir, runas o chupa de cuero.
Y a todos los niñatos que por casualidad tropiecen con este blog… si os sentís aludidos, preguntaros porque. Y si sueno reaccionario o demasiado true, mi respuesta es la misma: que os jodan. Yo se de sobra si lo que digo es reaccionario o si soy un puto true, lo que penseís vosotros me la pela… de hecho, si os molestaraís en leer un poco el blog, os dareís cuenta que tras seis años oyendo bazofia de este tipo aun estoy aprendiendo y descubriendo grupos.
Falgarth